In this video the artist herself acts as a model,
as well as a support for the artwork. The camera frames her head and shoulders:
a moving bust. The protagonist spins around the camera as if she were
a sculpture during the creative process, modelling itself on the potter’s
wheel. Makeup and hairstyle change with every turn: a glimpse of the multiple
personalities that lie within us. This is a digital work in video that
deals with the formal problems of sculpture (its three-dimensional aspect,
its relation in space, size, material, colour, etc.). It also refers to
the artist and her work in constant flux. In real life, Ana Laura has
used many of the makeup and hairstyle proposals displayed here. There
are fetishist elements, like her collection of sunglasses (some of them
designed by the artist). Therefore, it could be said that there is an
autobiographical imprint on the physical and aesthetic level. In order
to stress the reference to her first sculpture, all the elements shown
are caps or wigs previously presented as sculptures in themselves or as
part of sculptures, and makeup used in some of the artist’s pictures.
Contrary to what has often been said, Ana Laura doesn’t disguise
herself. She believes that these aesthetic accessories are an extension
of herself. This work can be understood as a review of previous phases
now presented in a different format. When used within the context of Ana
Laura’s work, the word “makeup” always bears an ironic
sense: makeup means paint.
La propia artista sirve de modelo, a la vez que
de soporte, en este vídeo. La cámara encuadra su cabeza
y hombros: un busto en movimiento. La protagonista gira a su alrededor
a la manera de una escultura en proceso que se modela en el torno. Con
cada vuelta, el maquillaje y peinado cambian: un esbozo de las incontables
personalidades que habitan en nosotros. Este trabajo digital en soporte
de video, aborda sin embargo, los problemas formales de la escultura (
carácter triidimensional, su relación en el espacio, tamaño,
materiales, color, etc). Alude también al artista y su trabajo
en perpetua transformación. En su vida real, Ana Laura ha utilizado
muchas de las propuestas de maquillaje y peinado escogidas aquí.
Hay elementos fetiche como su colección de gafas (alguna de ellas
diseñadas por ella misma). Se podría decir, por tanto, que
hay una huella autobiográfica a nivel físico y estético
.Para acentuar una referencia directa a su primer trabajo escultórico,
casi todos los elementos que aparecen son gorros o pelucas que fueron
presentados anteriormente como esculturas o parte de ellas, así
como maquillajes utilizados en fotografías de la artista. Contra
lo que se ha dicho a menudo, Ana Laura no se disfraza. Considera que estos
accesorios estéticos son una extensión de su persona. Esta
obra puede entenderse como una revisión de etapas anteriores presentada
en otro formato. La palabra 'maquillaje', cuando es utilizada dentro del
contexto de su trabajo, lleva siempre un guiño irónico:
maquillaje es pintura.